Nuestra historia
Todo comenzó buscando un poco de calma
Claudine Liebe nació de una necesidad muy sencilla: encontrar tranquilidad.
Al terminar la pandemia, buscaba aprender algo completamente diferente a mi trabajo de oficina; una actividad que me permitiera desconectarme del estrés, crear con mis manos y encontrar un espacio de calma, así comencé tomando pequeños cursos presenciales y, poco a poco, descubrí el mundo de los productos naturales, los aromas y el bienestar.
Sin saberlo, estaba comenzando algo que años después se convertiría en una parte muy importante de mi vida.
Lo que comenzó como una forma de encontrar bienestar para mí, terminó convirtiéndose en una manera de compartirlo con los demás.
De crear productos a crear bienestar
Con el tiempo entendí que no quería limitarme únicamente a hacer velas, los aromas comenzaron a ocupar un lugar cada vez más importante en lo que era un pequeño emprendimiento. Primero porque era algo que yo misma buscaba para mi entorno: llegar a casa, percibir un aroma agradable, relajarnos después de un día pesado y crear espacios que se sintieran bien.
Siempre estamos buscando nuevos aromas, materiales, fórmulas y productos que puedan aportar algo especial a nuestros espacios y a nuestros momentos cotidianos.
Porque para nosotros un aroma no solamente debe oler rico, debe provocar algo.
El momento de creer realmente en Claudine
El nombre Claudine nació inspirado en mi propio nombre y quería que la marca tuviera algo mío, por lo que en 2025, al comenzar el proceso para registrar formalmente la marca, descubrí que no podía conservar únicamente Claudine y comenzó entonces una búsqueda hasta que apareció Liebe. (Liebe significa amor en alemán)
Una marca que nunca deja de experimentar
Nuestro pequeño emprendimiento comenzó haciendo velas decorativas y aromáticas, pero ha evolucionado junto con nuestros clientes, hoy buscamos que cada producto tenga una razón para existir: Probamos, experimentamos, escuchamos y observamos. Esa evolución forma parte de nuestra manera de trabajar, así como el crecimiento hacia puntos de venta que lleven a más lugares ese bienestar que nos gusta proporcionar a través de los productos que creamos.
Hecho con amor… literalmente
Aunque este proyecto nació de una iniciativa personal, detrás de la marca nunca he estado completamente sola, en distintos momentos mi esposo, mi papá y mi hija se han involucrado en esta historia: ayudando en la producción, acompañando las ventas, aportando ideas, apoyando económicamente o simplemente estando presentes cuando hay muchísimo por hacer.
Por eso cuando decimos que nuestros productos están hechos con amor, para nosotros no es solamente una frase bonita. Hay un pedacito de nuestra familia detrás de esta marca.
Gracias por permitir que algo que un día comenzó buscando tranquilidad para mí pueda hoy formar parte de tu hogar, de un regalo o de un momento especial.
Esta historia sigue creciendo y nos encanta que ahora tú también formes parte de ella.

